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CONTENIDO:

  1. La Biblia
  2. Dios
  3. La Trinidad
  4. El Propósito de la Gracia de Dios
  5. La Salvación
  6. El Bautismo en Agua
  7. El Bautismo con el Espíritu Santo
  8. Los Dones del Espíritu
  9. Ministerios y Coberturas
  10. Imposición de Manos
  11. Ministerio Angelical
  12. Satanás y los Demonios
  13. El Hombre
  14. Santa Cena
  15. La Iglesia
  16. El Día del Señor
  17. El Reino
  18. Evangelización y Misiones
  19. Educación
  20. Mayordomía
  21. Cooperación
  22. El Orden Cristiano y Social
  23. Paz y Guerra
  24. Libertad Religiosa
  25. Juicio Eterno
  26. Reino Milenial
  27. Segunda Venida de Cristo
  28. Reino Eterno

 

DECLARACIÓN DE FE


LA BIBLIA

Creemos que la Biblia contiene la palabra de Dios, inspirada divinamente sobre hombres de diversas épocas, posiciones sociales e intelectuales, que plasmaron lo inspirado en manuscritos originales, y ha sido compilada en los 66 libros desde el Génesis hasta el Apocalipsis.
Creemos que no hay inspiración para quitar o agregar al canon sagrado de estos 66 libros. Creemos que es la guía de fe y conducta cristiana a seguir. Creemos que contiene la realidad de la historia humana, así como la declaración profética de los acontecimientos futuros.
Creemos que será la base sobre la cual se ejecutará el juicio eterno para la salvación y posición del alma (Mt. 5:18; Jn. 10:35; II Ti. 3:16; II Pd. 1:21).


DIOS

Creemos, que hay un solo Dios verdadero y viviente. Es un Ser inteligente, espiritual y personal, El Creador, Redentor, Conservador y Gobernante del universo. Dios es infinito en santidad y en todas las otras perfecciones. El es el Arbitro Supremo de cielos y tierra. A El le debemos el amor más elevado, reverencia y obediencia. El Dios eterno se nos revela, él mismo, en la Trinidad, como Padre, Hijo y Espíritu Santo, con atributos personales distintos, pero sin división de naturaleza, esencia o ser.

Dios (Padre)
Creemos en Dios, como Padre único, que reina con cuidado providencial en su universo, en sus criaturas y en la corriente de los ríos de la historia humana según los propósitos de su gracia. El es todopoderoso, todo amor y todo sabio; Dios es verdaderamente padre de todos aquellos que llegan a ser Hijos de Dios por medio de la fe en Cristo Jesús. Es indeciblemente glorioso en santidad y digno de toda posible honra y confianza. El es paternal en su actitud para con todos los hombres.

Dios (Hijo)
Creemos que Cristo es el Hijo eterno de Dios. En su encarnación como Jesucristo fue concebido del Espíritu Santo y nacido de la virgen María, sin pecado. Jesús reveló y cumplió plenamente la voluntad de Dios, tomando sobre él mismo las necesidades y las demandas de la naturaleza humana e identificándose completamente con la humanidad y, sin embargo, no tuvo pecado. El honró la Ley Divina con su obediencia personal; y en su muerte en la cruz proveyó la redención del hombre; éste así quedó redimido de pecado. Fue levantado de entre los muertos con un cuerpo glorificado y apareció a sus discípulos como la persona que estaba con ellos antes que fuera crucificado. Ascendió a los cielos y ahora está exaltado a la diestra de Dios Padre, donde él es el único Mediador, y tiene la naturaleza de Dios y del hombre. El volverá con poder y gloria para juzgar al mundo y para consumar su misión redentora. El ahora mora en todos los creyentes como el Señor viviente y omnipresente por el Espíritu Santo.

Dios (Espíritu Santo)
Creemos en la persona del Espíritu Santo, coigual con Cristo y el Padre. Es el Espíritu de Dios. El inspiró a unos santos hombres de la antigüedad para que escribieran las Escrituras. Mediante la iluminación, él capacita a los hombres para que entiendan la verdad; exalta a Cristo; convence de pecado, de justicia y de juicio; llama a los hombres para que acudan al Salvador y efectúa la regeneración; cultiva el carácter cristiano, conforta a los creyentes y les otorga los dones espirituales por medio de los cuales ellos sirven a Dios por medio de su iglesia. Cuando una persona recibe a Cristo es introducida inmediatamente en su cuerpo universal, por el Espíritu Santo. Luego, debe procurar diariamente, y momento a momento ser lleno y vivir en la plenitud del Espíritu. El sella al creyente hasta el día de la redención final. Su presencia en el cristiano da la seguridad de que Dios conducirá al creyente hasta que éste adquiera la plenitud de la estatura de Cristo. El ilumina y da poder al creyente y a la iglesia en la adoración, la evangelización y el servicio.


LA TRINIDAD

Creemos en la existencia de un DIOS ÚNICO, manifestado en tres personas, PADRE, HIJO Y ESPÍRITU SANTO.
Hay un solo Dios, pero en la unidad de la divina esencia hay tres personas co-eternas e iguales en todo, de la misma sustancia, pero distintas en la subsistencia. (Gn. 1:26, 3:22, 11:7; Dt. 6:4, término ELOHIM; Is. 6:8, 48:12 y 16; 63:7 y 10; Mt. 3:16, 17; II Co. 13:13, 14; Ef. 2:18; I Pd. 1:2; Ro. 1:1-4).


EL PROPÓSITO DE LA GRACIA DE DIOS

Creemos que la elección es el propósito misericordioso de Dios, según el cual Él regenera, santifica y glorifica a los pecadores. Es consistente con el libre albedrío del hombre, e incluye todos los medios que están en armonía con el fin. Es una manifestación gloriosa de la soberana bondad de Dios, y es infinitamente sabia, e inmutable. Excluye la jactancia y promueve la humildad.

Creemos que todos los creyentes en Cristo, perseveran hasta el fin. Aquellos a quienes Dios ha aceptado en Cristo y ha santificado por su Espíritu Santo, jamás caerán del estado de gracia, sino que perseverarán hasta el fin. Los creyentes pueden caer en pecado por negligencia y tentación, por lo cual contristan al Espíritu, menoscaban sus virtudes y su bienestar espiritual, hacen que haya reproches para la causa de Cristo y juicios temporalmente adversos a ellos; sin embargo, ellos serán guardados por el poder de Dios mediante la fe que produce salvación.


LA SALVACIÓN

Creemos, que la salvación comprende la redención del hombre, de todo lo que él es; y se ofrece gratuitamente a todos aquellos que aceptan a Jesucristo como Salvador y Señor, quien con su propia sangre obtuvo la redención eterna para el creyente. En su sentido más amplio, la salvación incluye la regeneración, la santificación y la glorificación.

a)  - La regeneración o el nuevo nacimiento, es una obra de la gracia de Dios por la cual los creyentes llegan a ser nuevas criaturas en Cristo Jesús. Es un cambio de corazón, obrado por el Espíritu Santo mediante la convicción de pecado, a lo cual el pecador responde en arrepentimiento hacia Dios y fe en el Señor Jesucristo.
El arrepentimiento y la fe son inseparables experiencias de gracia. El arrepentimiento es una verdadera conversión del pecado hacia la gracia de Dios. La fe es la aceptación de Jesucristo y la entrega de toda la personalidad a él como Salvador y Señor. La justificación es la absolución completa y misericordiosa que Dios concede a todos los pecadores que se arrepienten y creen en Cristo. Dios, para hacer esto, se basa en los principios de su justicia. La relación coloca al creyente en una relación de paz y favor para con Dios.
b) - La santificación es la experiencia que comienza en la regeneración, mediante la cual el creyente es separado para cumplir los propósitos de Dios, y capacitado para progresar hacia la perfección moral y espiritual por la presencia y el poder del Espíritu Santo que mora en El.  El crecimiento en gracia debe continuar durante toda la vida del creyente.
c)  - La glorificación es la culminación de la salvación y es el estado bendito, final y permanente del redimido.


EL BAUTISMO EN AGUA

Creemos en el bautismo de agua como una ordenanza de Jesucristo, y que debe ser realizado inmediatamente después de haber creído de todo corazón (Mr. 16:16; Hch. 8:36).
Creemos que el bautismo debe ser por inmersión total, figurando una sepultura (Éx. 14:29; Ro. 6:4.)
Creemos que la fórmula bautismal es la establecida por el Señor Jesucristo (Mt 28:19): "En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo". (Plena confesión de fe en cuanto a la trinidad de Dios).
Creemos que en el bautismo somos sepultados juntamente con Cristo para muerte, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos, por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva (Ro. 6:4).
Creemos que el bautismo nos salva, no quitando las impurezas de la carne, sino como aspiración o petición a Dios de una buena conciencia, mediante la resurrección de Jesucristo (I Pd. 3:21).


EL BAUTISMO CON EL ESPÍRITU SANTO

Creemos en el Bautismo con el Espíritu Santo, con la señal de hablar en otras lenguas.
Creemos en Jesús quien nos bautiza con el Espíritu Santo y fuego (Lc. 3:16). Creemos que el bautismo es dado sobre la base de creer y pedirlo por ser una promesa del Padre. (Hch. 2:38, 39).
Creemos en el hablar de otras lenguas que bien pueden ser desconocidas, o bien, conocidas aquí en la tierra, como señal del haber sido llenos del Espíritu Santo. (Hch. 2:2-4; 19:1-6).
Creemos que solamente aquellos que han sido lavados por la sangre de Cristo están en la posición de poder recibirlo (Jn. 14:17).
Creemos que el bautismo con el Espíritu Santo es la puerta para ingresar en la dimensión de los dones del Espíritu y ministerios del Señor, así como también a la bendición de alcanzar una vida abundante en la tierra.


LOS DONES DEL ESPÍRITU

Creemos en el bautismo del Espíritu Santo y sus regalos manifestados en nueve dones sobrenaturales (I Co. 12:8-10), detallados en la forma siguiente:
-          Tres dones de inspiración: Mensaje en lenguas. Interpretación de lenguas. Profecía
-          Tres dones de revelación: Palabra de ciencia. Palabra de sabiduría. Discernimiento de espíritus
-          Tres dones de poder: Don de fe. Don de hacer milagros. Dones de sanidad
Creemos que cada uno de estos dones son regalos de Dios, mediante su Santo Espíritu con el fin de edificar a la Iglesia, y que son concedidos a creyentes nacidos de nuevo y ungidos por el Espíritu de Dios.


MINISTERIOS Y COBERTURAS

Creemos en la existencia de los regalos del hijo de Dios para su pueblo, denominados como dones ministeriales, que están funcionando hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del hijo de Dios -- a la condición de un hombre maduro, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. Estos dones son gracias depositadas en vasos humanos que se denominan de la siguiente manera: Apóstoles, Profetas, Evangelistas, Pastores y Maestros.
Creemos que estos cinco ministerios primarios están en función en la actualidad y son constituidos por Dios, y no por designación humana. Estos ejercen la función de coberturas ministeriales sobre el cuerpo de Cristo.
Creemos que no debe haber oveja sin pastor y pastor sin cobertura apostólica. Creemos que la cobertura de los ministerios auténticos del Señor ministran bendición, protección y orden dentro del cuerpo de Cristo que es su Iglesia (Is. 4:5, 6).


IMPOSICIÓN DE MANOS

Creemos en la ministración de la imposición de manos como en la época de la Iglesia del principio, para realizar los siguientes efectos:
-          Impartir sanidad (Mr. 16:18)
-          Bendecir (Mt. 19:15)
-          Delegar autoridad (Hch. 6:6, 7)
-          Otorgar el Espíritu Santo y sus dones espirituales (Hch. 8:17-19)
-          Respaldar llamados ministeriales (I Ti. 4:14)
-          Transferir autoridad presbiteral (II Ti. 1:6)
Creemos que en esta ministración se puede contaminar con pecados ocultos, por lo cual no se debe imponer las manos con ligereza (según I Ti. 5:22).


MINISTERIO ANGELICAL

Creemos que los ángeles fueron creados por Dios, y pelean las batallas divinas y desarrollan funciones a favor de los que heredan la salvación. Dichas funciones pueden definirse como las ministraciones siguientes:
-          Confortan o fortalecen (Lc. 22:43, Mt. 4:11)
-          Sirven a Dios y a sus escogidos (He. 1:7, 14)
-          Protegen y cuidan (Mt. 2:13, 26:53)
-          Advierten (Mt. 2:13)
-          Muestran o Enseñan (no aspectos doctrinales) (Ap. 22:6, Zac. 4:1-6)
-          Dirigen en razón de servicio (Hch. 8:26)
-          Liberan (Hch. 12:7-11)
-          Traen mensajes de Dios y anuncian sus juicios (Gn. 19:1-13; Mt. 28:6)
-          Pelean las batallas en los aires (Dn. 10:13)
-          Adoran (Is. 6:1-3; He. 1:6)
Creemos que hay rangos angélicos en razón de su función: Serafines, Querubines, Arcángeles, Ángeles.


SATANÁS Y LOS DEMONIOS

Creemos, lo que revela la Biblia sobre la existencia del Diablo o Satanás, bajo numerosos títulos o nombres. Es el más fuerte de los enemigos del cristiano; pero su poder es inferior al de Dios. Es el jefe de los espíritus o demonios, quienes comparten con él su rebelión contra Dios y enemistad hacia los hombres, especialmente los redimidos. Son seres personales, cuya actividad procura obstaculizar el propósito de Dios para con la humanidad y extender la autoridad satánica. Sin embargo, fueron derrotados en la cruz, de modo que todo cristiano puede compartir esa victoria y resistir a todo poder diabólico en el nombre de Jesús. Sin embargo, un creyente puede ser oprimido circunstancialmente por los demonios, pero nunca endemoniado o poseído.


EL HOMBRE

Creemos, que Dios, por un acto especial, creó a su propia imagen al hombre; por lo mismo, éste es la obra culminante de la creación efectuada por Dios. En el principio el hombre era inocente de pecado y estaba investido de libre albedrío por su Creador. Por este libre albedrío el hombre pecó en contra de Dios e introdujo el pecado en la raza humana. Mediante la tentación de Satanás, el hombre transgredió el mandamiento de Dios y perdió la inocencia original; por esto, su posteridad heredó una naturaleza y un ambiente con tendencias a pecar; y tan pronto como esa posteridad es capaz de realizar una acción moral queda bajo la posibilidad de convertirse en transgresora de la ley divina y de sufrir la condenación. Solamente la gracia de Dios puede hacer que el hombre vuelva a estar en santa comunión con Dios, y puede capacitar al hombre para que cumpla el propósito creativo de Dios. El carácter sagrado de la personalidad humana es evidente; porque Dios creó al hombre a su propia imagen y porque Cristo murió por el hombre; por lo tanto, cada hombre posee dignidad y merece respeto y amor cristiano.


SANTA CENA

Creemos que es una festividad o sacramento ordenado por Jesucristo en la que se recuerda su muerte y se anuncia hasta que el venga otra vez a la tierra.
Creemos que es un medio, o herramienta espiritual de bendición y corrección de parte de Dios para su pueblo, ministrando de acuerdo a la condición del creyente, bendición o disciplina en tres niveles:
-          Fortalecimientos/Debilitamientos físicos y espirituales
-          Sanidad o Enfermedades
-          Vida o muerte física.
Creemos que debe ser realizada con pan que representa el cuerpo de Jesucristo, quien en la cruz, cargo nuestros pecados y llevo nuestras enfermedades, así como con vino que representa la sangre del Señor o el nuevo pacto en su sangre, que nos permite entrar en la ministración y derramamiento del Espíritu Santo (Mt. 26:26, I Co. 11:23-30).


LA IGLESIA

Creemos que una iglesia neotestamentaria del Señor Jesucristo es un cuerpo local de creyentes bautizados, los cuales están asociados, por medio de un pacto, en la fe y en la confraternidad del evangelio; observan las dos ordenanzas de Cristo, y se someten a las enseñanzas de El; ejercitan los dones, los derechos y los privilegios con los cuales son dotados por su Palabra, y procuran anunciar el Evangelio hasta los fines de la tierra.

Esta iglesia es un cuerpo autónomo, que obra bajo el señorío de Jesucristo. En tal congregación, los miembros son igualmente responsables, aunque guiados por ministerios constituidos y capacitados por el Espíritu Santo. Sus oficiales escriturarios son: apóstoles, profetas, evangelistas,  pastores, maestros y diáconos.

El Nuevo Testamento habla también de la iglesia como el cuerpo de Cristo, el cual incluye a todos los redimidos sobre la tierra, de todos los tiempos.


EL DÍA DEL SEÑOR

Creemos, que el primer día de la semana, el domingo, es el denominado “Día del Señor”. Es una institución cristiana de observancia regular. Conmemora la resurrección de Cristo de entre los muertos y debe ser empleado en el ejercicio de la adoración y la devoción espiritual, tanto pública como privadamente, absteniéndose de las diversiones mundanas, y descansando de los trabajos seculares, esperándose que únicamente se haga el trabajo indispensable y de misericordia.


EL REINO

Creemos que el Reino de Dios incluye su soberanía general sobre el universo como su señorío particular sobre los hombres que voluntariamente los reconocen como Rey. Particularmente el Reino es el reino de la salvación, en el cual los hombres entran mediante su entrega a Jesucristo, por medio de una fe semejante a la de un niño. Los cristianos deben orar y trabajar por el Reino, y para que la voluntad de Dios sea hecha en la tierra.

Creemos que el Reino de Dios ha venido, y ya está entre nosotros. Pero, la plena consumación del Reino no se efectuará hasta que el Señor Jesús venga por segunda vez y cuando acontezca el fin de los tiempos.


EVANGELIZACIÓN Y MISIONES

Creemos, que es deber y privilegio de cada seguidor y servidor de Cristo y de cada iglesia del Señor Jesús esforzarse por hacer discípulos de todas las naciones. El nuevo nacimiento del espíritu del hombre por el Santo Espíritu de Dios abarca el nacimiento del amor a los demás. El esfuerzo misionero de parte de todos, por lo tanto, depende de una necesidad espiritual de la vida regenerada, y expresa y repetidamente se ordena en las enseñanzas de Cristo. Es deber de cada hijo de Dios tratar de ganar constantemente para Cristo a los perdidos mediante un esfuerzo personal y por todos los otros métodos que estén en armonía con el evangelio de Jesucristo.


EDUCACIÓN

Creemos, que la causa de la educación en el reino de Cristo está coordinada con la causa de las misiones y de la beneficencia general, y, juntamente con estas debe recibir sostenimiento liberal de parte de las iglesias. Para completar el programa espiritual del pueblo de Cristo es necesario tener un sistema adecuado de escuelas cristianas.

Creemos, que en la educación cristiana debe haber un equilibrio adecuado entre la libertad académica y la responsabilidad académica. La libertad, en cualquier relación ordenada en la vida humana, es siempre limitada y nunca absoluta. La libertad de un maestro en una escuela cristiana, en un colegio, en una universidad o en un seminario está limitada por la preeminencia de Jesucristo, por la naturaleza autoritativa de las Escrituras y por el propósito preciso por el cual la escuela existe.


MAYORDOMÍA

Creemos, que Dios es la fuente de todas las bendiciones temporales y espirituales; todo lo que tenemos y lo que somos se lo debemos a El. Los cristianos tienen una deuda espiritual con el mundo entero, un depósito santo en el evangelio y una comprometida mayordomía de sus posesiones. Por tanto, están bajo obligación de servir a Dios con su tiempo, sus talentos y sus posesiones materiales; y deben reconocer que todo esto les ha sido confiado a fin de usarlo para la honra y gloria de Dios y para ayudar a otros. De acuerdo con las Escrituras, los cristianos deben contribuir alegremente con lo que tienen; deben contribuir regular y sistemáticamente, de manera proporcional y liberal para la expansión de la causa del Redentor de la tierra, a través de sus ofrendas, diezmos, primicias y limosnas.


COOPERACIÓN

Creemos, que el pueblo de Cristo debe, según la ocasión lo requiera, organizar las asociaciones, redes, consejos  y convenciones que sean convenientes, para lograr la cooperación que se necesite a fin de realizar los grandes objetivos del Reino de Dios. Tales organismos no tienen autoridad unos sobre otros ni sobre las iglesias. Son cuerpos voluntarios que sirven para aconsejar, y son designados para descubrir, combinar y dirigir las energías del pueblo de Dios de la manera más eficaz. Los miembros de las iglesias neotestamentarias deben cooperar unos con otros para fomentar el ministerio misionero, educativo y benevolente para la extensión del Reino  de Cristo. La unidad cristiana, en el sentido del  Nuevo Testamento, consiste en la armonía espiritual y en la cooperación voluntaria para lograr los fines comunes de los varios grupos del pueblo de Cristo. La cooperación es deseable entre las diferentes denominaciones y organizaciones cristianas, cuando el fin que desea alcanzarse está justificado en sí mismo, y cuando tal cooperación no incluye ninguna violación de la conciencia ni pone en peligro la lealtad a Cristo y a su Palabra revelada en el Nuevo Testamento.


EL ORDEN CRISTIANO Y SOCIAL

Creemos, que cada cristiano está bajo la obligación de procurar hacer que la voluntad de Cristo sea soberana en su vida y en la sociedad humana. Los medios y los métodos empleados para mejorar la sociedad y para el establecimiento de la justicia entre los hombres pueden ser verdadera y permanente útiles solo cuando tienen sus raíces en la regeneración del individuo por la gracia salvadora de Dios en Cristo Jesús. El cristiano debe oponerse, en el espíritu de Cristo, a toda forma de codicia, egoísmo y vicio. También debe trabajar a fin de proveer para los huérfanos, los necesitados, los ancianos, los indefensos y los enfermos. Debe procurar hacer que la industria, el gobierno y la sociedad como un todo estén bajo el predominio de los principios de la justicia, verdad y amor fraternal. Para promover estos fines los cristianos deben estar listos a trabajar con todos los hombres de buena voluntad y en cualquier causa buena, siendo siempre cuidadosos de actuar en el espíritu de amor sin abandonar su lealtad a Cristo y a su verdad.


PAZ Y GUERRA

Creemos, que es deber de todo cristiano buscar la paz con todos los hombres, basándose en los principios de justicia. De acuerdo con el espíritu y las enseñanzas de Cristo, deben hacer todo lo que esté de su parte para poner fin a la guerra.

Creemos, que el verdadero remedio para acabar con el espíritu de guerra es el evangelio de nuestro Señor. La suprema necesidad del mundo es la aceptación de las enseñanzas del Señor en todos los asuntos del hombre y de las naciones, y es también la aplicación práctica de su ley de amor.


LIBERTAD RELIGIOSA

Creemos, que solamente Dios es el Señor, es el Señor de la conciencia, y él la ha dejado libre de las doctrinas y de los mandamientos de los hombres que son contrarios a su Palabra y que no se encuentran en ella. La Iglesia y el Estado deben estar separados. El Estado debe a toda iglesia protección y completa libertad en la prosecución de los fines espirituales. Al conceder esta libertad, el Estado no debe favorecer más a un grupo eclesiástico o denominación que a otro. El gobierno civil es ordenado por Dios. La iglesia no debe recurrir al poder civil para realizar su obra. El evangelio de Cristo considera sólo los medios espirituales para el logro de sus fines. El Estado no tiene derecho a imponer castigos por opiniones religiosas de ninguna clase. El gobierno no tiene derecho de imponer contribuciones para el sostenimiento de ninguna religión. Una iglesia libre en un estado libre es el ideal cristiano, y esto implica el derecho que tienen todos los hombres al libre acceso a Dios y el derecho a crear y propagar opiniones en la esfera de la religión, sin impedimento de parte del poder civil.


JUICIO ETERNO

Creemos en el juicio que se efectuará sobre todos los hombres al final de la historia humana, donde todos serán resucitados para dar cuentas delante de Dios según sus obras mientras estuvieron en el cuerpo, denominándose este juicio "El juicio del gran trono blanco."
Creemos que este juicio se efectuará sobre lo escrito en "libros de obras" y el "libro de la vida" (Ap. 20:12).
Creemos que un juicio previo se efectuará solo con el pueblo de Dios, para retribuir sobre posiciones y galardones, denominándose este juicio "El tribunal de Cristo", juzgándose según lo que se haya hecho en el cuerpo sea bueno o malo (II Co. 5:10; Ro. 14:10).
Creemos que el juicio de salvación se efectúa en el tiempo en que cada individuo escucha la palabra del Señor, y que cada persona según su elección elige su destino eterno (Jn. 3:18).


REINO MILENIAL

Creemos que en esta tierra se efectuará un periodo de mil años de justicia y paz, bajo el gobierno de nuestro Señor Jesucristo, con sede de mando en Jerusalén, en el cual Satanás será atado. La maldición será quitada y un tiempo de paz duradera disfrutaran las naciones que hayan sido salvas de los juicios divinos realizados en la gran tribulación.
Creemos que en este tiempo toda la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Dios.


SEGUNDA VENIDA DE CRISTO

Creemos, en la segunda venida de Cristo, visible y corporal, cuando juzgará a vivos y muertos, y reinará para siempre como Rey de los Reyes y Señor de Señores (1ª Tesalonicenses 4:13-18).
Creemos, que el Señor Jesucristo vendrá personalmente a la tierra por segunda vez, ya sin relación con el pecado, manifestándose literalmente a todo ser viviente, con el fin de imponer su Reino Milenial y dar retribución a los que no creyeron (He. 9:28; 1ª Ts. 4:16; 2ª Ts. 1:7; Hch. 1:11; Jn. 14:3).


REINO ETERNO

Creemos que el final de todas las cosas será cuando el hijo de Dios, Jesucristo, entregue el Reino a DIOS EL PADRE, para iniciar la era de un reino eterno, donde DIOS SERA TODO Y EN TODOS (I Co. 15:28).

 

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