El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player



“Jehová me respondió y dijo: Escribe la visión y declárala en tablas para que corra el que leyere en ella, aunque la visión tardará aún por un tiempo más se apresura hacia el fin y no mentirá, aunque tardare espéralo, porque sin duda vendrá y no tardará". Habacuc 2:2-3

La Visión es la idea de Dios revelada al hombre para que este la ejecute, así fue con los grandes líderes de la Biblia y se cumple igual ahora con todos nosotros. Si pudieras preguntarle al Señor cuál es su visión para este tiempo, El te respondería... "que toda persona conozca del Evangelio y que viva de acuerdo a mi Palabra". Este fue el mandato de Jesús a sus discípulos y se conoce como la Gran Comisión: “Por tanto id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándoles en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles que guarden todas las cosas que yo os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros, todos los días hasta el fin del mundo” Mateo 28:19, 20

La Visión de Dios para el tiempo postrero no es nueva, siempre ha estado escrita, y al Señor le plació revelarla y darla a conocer a todo el mundo, a fin de que se cumpla lo dicho por Dios: “Y en los postreros días derramaré de mi Espíritu”.
El objetivo de la Visión es: Ganar Almas y Hacer Discípulos, pero para ello el Señor a través de la Palabra de Dios, nos da la estrategia para retener el fruto y formarlo hasta hacer de cada creyente un líder dispuesto a multiplicarse en otras personas, como nos lo enseñó el Señor: La Visión.
La preocupación de muchas iglesias ha sido históricamente que el fruto no se está reteniendo como se espera o desea, como si la “puerta de atrás” de sus iglesias estuviera abierta. Muchos se convierten, pero al poco tiempo no vuelven. A través de este proceso se ayuda a cada creyente a retener el fruto hasta que éste sea formado, sea un líder de éxito en todas las áreas de su vida y pueda reproducir en otras otras personas el carácter de Cristo.

FUNDAMENTOS DE UNA IGLESIA EN LA VISIÓN

“Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo”. (Hechos 5:42)

La Biblia nos proporciona muchos ejemplos del trabajo en las casas y le da mucha importancia, a tal punto que lo denomina como “...la iglesia que está en su casa” (Col. 4:15). Pero no hay un mandato que diga: Vayan y abran células. El desafío de Jesucristo para su pueblo es: “Id y haced discípulos...” (Mt. 28:19). Cuando comprendemos que proclamar el evangelio y formar discípulos resumen la misión principal de la Iglesia, recién entonces es que comenzamos a darle real importancia al trabajo en pequeños grupos.

El propósito eterno de Dios es llegar a tener una familia de muchos hijos semejantes a Jesús. No se trata solo de salvar gente del infierno, sino de transformar la vida de cada nuevo creyente en un hijo de Dios maduro, pleno, conforme a la imagen de Jesús (Ef. 1:4-5; Ro. 8:28-29; Ef. 4:11-16). Por lo tanto, todo lo que hacemos o decimos debe alinearse y contribuir con el propósito central del Reino de Dios. No es solo incorporar una metodología más a la vida de la iglesia, sino volver a los principios y al modelo de la Iglesia Primitiva.

Las células proporcionan una estructura flexible y dinámica para el cumplimiento de la Gran Comisión, ya que resulta imposible formar discípulos y conducirlos a madurez sólo utilizando la predicación expositiva típica (púlpito-auditorio), una vez por semana, en un culto general.

A continuación, detallamos lo que básicamente consiste “La Visión”:

EVANGELIZAR - Lo primero de todo es ganar las almas perdidas, evangelizar de manera eficaz, lograr que nuestro círculo de familiares, amigos y vecinos nazcan de nuevo. Si una célula no cumple con este objetivo básico, y no se multiplica, el grupo perderá su primordial razón de existir, disminuyendo la vitalidad espiritual.

De manera semejante al cuerpo humano, que por debajo de la piel tiene millones de células que sustentan al organismo, así también en el Cuerpo de Cristo -Su Iglesia- los grupos celulares son los que determinan su salud. Una célula tiene capacidad de recibir alimento, crecer y multiplicarse. Y una célula que no se reproduce, se atrofia y puede terminar por morirse.

AFIRMAR - El segundo paso es consolidar cada persona que ha tomado una decisión por Cristo. Ayudarla a afianzar su fe, a echar raíces y vincularse en el grupo. Necesitará como un recién nacido que, en las siguientes 48 horas, se le brinde un cuidado muy especial (llamada telefónica, visita a su hogar, ministración personalizada).

Cuando la iglesia forja un equipo eficaz de consolidación, se logra cerrar la llamada “puerta de atrás”, evitando que mucha gente que visitó una reunión, inclusive recibiera a Cristo como Salvador, nunca más regrese.

En este punto del proceso, cobra singular importancia la vivencia que denominamos “Encuentro”. Un encuentro es un retiro espiritual, que se lleva a cabo durante un fin de semana, durante 48 horas intensas, en un lugar confortable y apartado, y tiene las siguientes características para el nuevo creyente:

1) Arrepentimiento. 2) Sanidad Interior. 3) Liberación. 4) Llenura del Espíritu Santo. 5) Una nueva visión para su vida. 6) Herramientas fundamentales para caminar en victoria.

DISCIPULAR - El tercer paso es: discipular A medida que el líder de la célula (grupo evangelístico abierto) avanza en la tarea de ganar vidas y consolidarlas buscando la multiplicación del grupo, también irá formando un grupo paralelo, homogéneo y cerrado, seleccionando progresivamente las personas que van creciendo en el discipulado. La dinámica de este grupo tiene su modelo en el trabajo de pastoreo y formación de liderazgo que el mismo Jesús realizó con sus discípulos:

1) Se forman los futuros líderes de células.
2) Se profundiza la transferencia de la visión de la iglesia.
3) En lugar de un compendio de lecciones teóricas, el discipulado es un continuo flujo de dar y recibir, de enseñanza y práctica, y un adiestramiento integral para ser un obrero idóneo.

La formación de obreros fieles y líderes fructíferos es un punto crucial para la multiplicación de discípulos y el crecimiento de la iglesia. Cuando Jesús observó las multitudes que estaban dispersas y tuvo misericordia de ellas, se dio vuelta para hablar con sus 12 discípulos y les dijo: “El trabajo es mucho y los obreros son pocos...” y los incentivó a orar para que el Padre enviara más obreros para la cosecha. Y es que podemos pedir una y otra vez: “Señor, manda las almas...”, pero Je4sús nos responderá: “Siervo mío, prepárame más obreros para atenderlas...”

ENVIAR - El cuarto paso, enviar. Cuando un discípulo completa una etapa de capacitación básica (3 meses generalmente), y su líder observa que ha evolucionado en su compromiso y fidelidad, estamos llegando al tiempo de enviarle. Primero será un aprendiz (“Timoteo”), ayudando al líder de la célula evangelística. Luego, el mismo dirigirá el grupo. Al crecer y multiplicarse, se convertirá en un líder de grupo de discipulado. A partir de allí, se abocará exclusivamente a pastorear y entrenar sus discípulos, enseñándoles cómo llevar adelante la Visión. Cuando sus discípulos reproduzcan el modelo, él será un líder multiplicador de otros discípulos.

Este modelo de trabajo premia la dedicación y el fruto, por encima de nombrar puestos y ocupar funciones meramente administrativas dentro de la iglesia.

En conclusión, una iglesia celular es un modelo bíblico fundamental para cumplir con la Gran Comisión. Se incorpora en su código genético, los cuatro pasos esenciales para la multiplicación:

1) EVANGELIZAR almas para Cristo
2) AFIRMAR los nuevos creyentes
3) DISCIPULAR los futuro líderes
4) ENVIAR los nuevos obreros

 

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player